“Soy Oswaldo Enrique Marchionda Vargas, originario de la ciudad de Caracas, un valle estrecho separado de la mar Caribe por la Waraira Repano o cerro Ávila como se le conoce coloquialmente a esta sabia montaña que es nuestro norte. Ciudad caótica e incierta que aún nos ofrece junto al vuelo de sus Guacamayas, cielos azules de ensueño. De Barlovento provienen mis antecedentes maternales, territorio cimarrón con sabor a cacao y tambor; mis antecedentes paternos saben a Olio de oliva y anchoas migrante-italianas. Soy una mixtura morena, resultante de diferentes historias y sonidos, reconocida cómo intérprete-creador, vaga-mundo de gestos y movilidades de un hacer-sentir contemporáneo, curioso gestor de posibilidades de encuentro y oficiante ritual.” 

“En mi participación en Balao en la montaña, anhelo tener intercambios y experiencias de pensamiento y creación sobre prácticas culturales y artísticas que potencien mi capacidad de ser una entidad cósmica en constante transformación. Consolidar redes asociadas de creación con activistas de Abya Yala.”

“Mi investigación/creación, titulada ‘El agua de la tranquilidad’, es una experiencia o práctica performativa, resultante de mi investigación “Ritualidades más-que-humanas”, en la que pretendo desarrollar un pensamiento-creación a partir de la revisión de prácticas somáticas que nos permitan habitar las corporalidades con diversos procedimientos rituales.”

Oswaldo Marchionda participa de Balao en la montaña gracias al apoyo y acciones coordinadas entre la Fundación Arig, el Centro Cultural Parque Central de Caracas y la Fundación 100% San Agustín.

BALAO EN LA MONTAÑA – Programa 2024

Apertura de procesos de creación/investigación.

Concretamente, participamos en la realización del Omiero con las materias vegetales y minerales que ofrecía el contexto y el des-montaje del Seis Corrio del Tamunangue, baile tradicional venezolano. Ambas actividades precisaron de una preparación previa en términos de trabajo de recolección y compra de materias, y concentración para la activación de los movimientos. La experiencia corporal de des-montar esta danza tradicional fue la estrategia para el diálogo colectivo de los artistas participantes y la construcción de nuestra comunidad.

La participación colectiva en la realización de Omiero nos permitió las sensaciones de “bien-estar” y trabajo en colectivo necesarios para desplegar una experiencia de improvisación (cómo metódica para la creación), que gestó el desarrollo de una composición efímera desde los elementos corporales propuestos en el des-montaje. 

Ambas experiencias fueron compartidas también con el público asistente a la muestra de los procesos realizada en el Espacio Cultural “La Perinola” en la ciudad de Riobamba.

El resultado de mi experimentación fue establecer una relación eco-somática con el camino: ¿Ser camino? Fue la pregunta que me interpeló como un modo de cuestionar mi antropocentrismo, en tanto humano, y la posibilidad de movilizarme de ese lugar de privilegio. Improvisar otros modos de relación con ese espacio de tránsito y desplazamiento histórico de lo humano, y experimentarlo de otra manera. El lugar dónde desplegué la experiencia fue la senda que atraviesa y brinda acceso a las distintas dependencias del lugar de nuestra residencia, que permitía estar en contacto directo con todo el pluriverso de seres “más-que-humanos” que la habitan.

El camino

La poética que me acompañó en principio, fue la imagen del Orisha Eshú desde la perspectiva de la Regla Ocha-Ifa (mejor conocida como la santería cubana), a partir de los aporte y participación de Juracy Costa, dicha metáfora de creación fue enriquecida por los elementos que caracterizan al Orisha Oggún desde la perspectiva del Candomble (religión de la diáspora africana en Brasil). El trabajo de creación conjunta con Juracy Costa nos proporcionó los elementos para establecer relaciones entre las preguntas sobre el camino, el antropocentrismos y la creación de otros modos de relación eco-somática que resultaron en la constitución de un gesto-improvisación que juntó las características potenciales de los personajes de ambas tradiciones culturales ancestrales

El resultado de esta intensa experiencia ha sido la constitución de una estructura de material físico y conceptual (un territorio de pensamiento-creación), con los elementos mencionados que pretendo profundizar para el desarrollo de un gesto o práctica performativa-escénica, la cual reconozco como: “Oggún/Bára: Ser camino”. Dicha propuesta es una nueva posibilidad de investigación escénica como legado de la Residencia “Balao en la Montaña”